Presente
En
Inglaterra las exposiciones de perros comenzaron a popularizarse
en la mitad del siglo XIX. La gente acaudalada conservó
y crió Mastiffs y empezaron a registrar los pedigríes. Estos
fueron registrados en lo que entonces era el único kennel
club en el mundo, The Kennel Club in England. Pero el tamaño
del Mastiff y su necesidad de comer tanto alimento por día
como un ser humano adulto, lo convirtió en un can muy costoso
de mantener para la gente común. Los Mastiffs comenzaron
a declinar en popularidad, hasta fines de 1800, que el interés
por ellos revivió cortamente cuando empezaron a ser exportados
a América.
Durante
la Primera Guerra Mundial los Mastiffs fueron usados para
que tiraran de carros cargados de municiones en los frentes
de batalla. Esta guerra los vio declinar nuevamente en Inglaterra,
en 1920 llegaron a estar casi extintos en ese país. Se consideraba
antipatriótico conservar un perro que comiese tanto por
día como un soldado, criaderos completos fueron exterminados
como resultado del patriotismo.
Después
de la guerra sólo un muy reducido número de Mastiff quedaba
con vida. Un pequeño grupo de personas en Inglaterra decidió
salvar la raza a cualquier precio de su total extinción.
Entonces comenzaron a reconstruir la raza mezclando al Mastiff
con San Bernardos de pelo corto.

La
Segunda Guerra Mundial casi extinguió la raza de Inglaterra.
En octubre de 1946 un grupo de 15 "Mastiffilos" se reunieron
en Londres y comenzaron una misión casi imposible: salvar
al Mastiff Inglés de la total extinción. A fines de 1947
quedaban sólo siete perros vivos en Inglaterra. Esta situación
hizo que fuese necesaria la importación de canes desde Estados
Unidos, Canadá y de los países de Europa que aún tenían
Mastiffs.
En
la actualidad el Mastiff es básicamente un perro de familia,
pero también un perro guardián fantástico. Su casa es su
fuerte y él sabe como convencer a los extraños que están
haciendo invasión de propiedad privada. El Mastiff no atacará
al intruso, a no ser en defensa propia, pero muy pocos son
lo suficientemente valiente o tonta como para averiguar
si un Mastiff con 100 kilos de músculos es serio cuando
se le para enfrente con la cabeza erguida
produciendo un sonido gutural bajo desde el fondo de su
garganta.